Salud y bienestar, ejes de la respuesta del sector hábitat

Artículo de opinión. 
Silvia Fernández,  una preocupación continuada que adquiere renovada atención y  se convierte en escenario de oportunidad 

La preocupación por la salud y el bienestar en el desarrollo territorial, urbano y de edificación no es un fenómeno novedoso, si bien la situación marcada por el COVID-19 ha precipitado los acontecimientos, evidenciando la importancia de los planteamientos de esta naturaleza y sus interrelaciones con aspectos como el de la sostenibilidad.

La cuestión no se desarrolla mediante cauces puramente teóricos. La relación entre medioambiente, crecimiento económico y bienestar queda implícita en instrumentos como la propia Agenda Urbana Española, o en el Plan España Puede (integrando entre las políticas palanca para la recuperación de aspectos como las infraestructuras y ecosistemas resilientes, la modernización del tejido industrial o la nueva economía de los cuidados). Al margen de las particularidades subyacentes, evidencian la consolidación de bases cada vez más sólidas y hojas de ruta con potencial para dinamizar estas líneas.

La imbricación ineludible entre temáticas ofrece además perspectivas interesantes de cara al futuro del sector hábitat. La urgencia que la crisis ambiental marca, conduce a poner el enfoque en la rehabilitación de edificios, particularmente en contextos como el español, en el que un parque inmobiliario envejecido, un sector todavía manifiestamente tradicional en sus formas y una demanda que aún no parece despegar, obligan a actuar. Se abre, por tanto, una oportunidad de inmenso valor para replantear nuestros entornos construidos desde el enfoque en la salud y el bienestar, de forma complementaria a las cuestiones de eficiencia energética y apoyándose en la palanca de la tecnología para conseguir resultados eficientes.

Se trata de una cuestión que, más allá de posibles ambigüedades y multiplicidad de temáticas posibles, pone de manifiesto incertidumbres, y la consecuente necesidad de huir de la rigidez y extrema definición y de apostar por el trabajo interdisciplinar.

De la necesidad y la oportunidad a la acción.



AEICE ha estado poniendo el foco, desde hace más de cuatro  años, en esta necesaria interrelación. El trabajo en el marco de la iniciativa Acción 3R+E3CN (centrada en la regeneración y renovación urbana y en la rehabilitación y descarbonización del parque edificado), en paralelo a la denominada Age Friendly (de entornos amigables con las personas), condujeron al Clúster a plantearse las posibilidades de combinar cuestiones centradas en sostenibilidad y salud en el hábitat, acuñando el concepto de edificios y entornos centrados en las personas.

Tras una primera publicación sobre este tema en 2019: Edificios centrados en las personas, y con proyectos complementarios desarrollados con anterioridad como Focus On People, de desarrollo de servicios para entornos amigables, se aborda el reto de un trabajo conjunto, potenciando aún más las componentes de innovación colaborativa, transversalidad e interdisciplinariedad habituales en el proceder de los distintos grupos de trabajo del clúster. De ese enfoque dan buena cuenta el proyecto europeo INDNATUR, de introducción de soluciones basadas en la naturaleza en polígonos industriales, que atañe tanto al vector de la sostenibilidad como al de salud y bienestar y al del trabajo con la vertiente social, o el proyecto INUNDATIO, de automatización del modelado de riesgos en cabeceras de cuenca a través de inteligencia artificial y big data, desarrollado también con socios europeos de distintos países.

Con la necesaria transversalidad en mente, y conscientes de la necesidad de fomentar también el encuentro entre agentes de los sectores de la salud, los cuidados y el hábitat, en febrero de 2020, AEICE organizaba en Valladolid el Congreso Life Hábitat de ingeniería, arquitectura, salud y bienestar, con el impulso de la Junta de Castilla y León. El evento, que contó también con la colaboración de los clústeres SIVI y BIOTECYL desde la vertiente sociosanitaria, puso sobre la mesa una realidad que, con el impacto del confinamiento marcado por la COVID-19, apenas un mes después, pasaría a convertirse en foco principal de atención.

Life Hábitat acogió a cerca de 400 actores, con el fin el fin de ejercer como palanca para potenciar el debate interdisciplinar y de hacerlo por primera vez con agentes clave tanto del hábitat como de la salud y los cuidados: profesionales, académicos, administración pública y ciudadanía.

Más allá de lanzar una aproximación ineludible, el congreso cumplió satisfactoriamente el propósito de evidenciar la interrelación entre temáticas y la necesidad de un diálogo continuado interdisciplinar y multinivel para propiciar el planteamiento y diseño de nuestros entornos, construidos desde la óptica de la salud y el bienestar: desde la escala territorio a la del interior del edificio. La cuestión implica, por tanto, superar los estándares y los mínimos definidos por ley (CTE, RITE…) y las exigencias básicas, persiguiendo planteamientos respecto a que la atención a cuestiones de la salud y el bienestar, además de irrenunciable, no sea en sí misma la meta, sino el punto de partida sobre el que continuar innovando para la mejora progresiva en la materia.

Las perspectivas alcanzadas se recogen tanto en el Libro de contenidos y conclusiones del congreso, como en un monográfico para la Revista de Salud Ambiental (en preparación), suponiendo un paso decidido para contribuir a potenciar las respuestas con criterios de salud y bienestar desde el sector hábitat.

De cara al futuro próximo, en esta misma línea, AEICE trabaja en dos líneas clave, además de dar continuidad a las iniciativas propias del clúster relacionadas con la temática:

-En lo concerniente a la innovación colaborativa:

  • Proyectos como SOCAI, que combina salud, hábitat y tecnología, a través de un sistema de optimización de la calidad de aire interior
  • Potenciación del debate en grupos de trabajo: coordinando el Foro de Edificios y Salud creado junto con CGATE y GBCe; coordinando el GT-16 “Habitabilidad y salud” del Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA), y colaborando con el Observatorio2030 del CSCAE.

-En lo referente a la difusión, intercambio de conocimiento y capacitación: 

  • Nuevas publicaciones, como el libro Edificios Sostenibles y Saludables, una inversión rentable, que complementa a la mencionada obra sobre ECP, Manual sobre Edificios de Consumo Energético Casi Nulo, para definir una serie que encontrará continuación, también, en un nuevo volumen sobre salud y entornos construidos.
  • Nuevas jornadas divulgativas como A nuestro aire, que versa sobre la calidad del aire interior para el bienestar y que se desarrolla con el apoyo de la Junta de Castilla y León, Asefa y ZG Service o ¿Cómo hacer mejores edificios basados en criterios de salud y bienestar?, organizada junto a al Consejo Superior de la Arquitectura Técnica en España y el Green Building Council España.
  • Acciones de difusión orientadas hacia un público más generalizado, con iniciativas de innovación colaborativa complementarias como encasaconsalud, un portal web con consejos prácticos para mejorar el bienestar de las personas en sus hogares durante la etapa de confinamiento.

De forma más inmersiva, se da también continuidad al congreso Life Hábitat, que en este 2021 se ha adaptado a las circunstancias planteando un formato novedoso: un recorrido en el que descubrir las oportunidades que las circunstancias ofrecen a la línea de trabajo de la salud y el bienestar en entornos construidos, y en cuanto a las vías, herramientas y buenas prácticas en la materia. El planteamiento aúna la exposición, las ponencias y un foro de discusión, persiguiendo trascender el mero debate teórico para hacer frente a las dificultades, incertidumbres y la complejidad real desde la interdisciplinariedad. Es, por tanto, un debate abierto a todos los actores interesados en la cuestión.

El fin último de todas estas acciones es triple: ofrecer a toda la cadena de valor del hábitat herramientas y vías de mejora competitiva para ser capaces de ofrecer respuestas de valor añadido ante la necesidad y la coyuntura que marca el contexto; facilitar la relación con los sectores de la salud y los cuidados y el trabajo coordinado entre ellos; y ejercer como palanca para contribuir a la consecución de edificios y espacios que favorezcan la salud y bienestar de quienes los habitan.